La caída de una aeronave de la Semar en Texas abre interrogantes sobre protocolos, cooperación y riesgos operativos
El desplome de una aeronave de la Secretaría de Marina en la bahía de Galveston, Texas, durante una misión de traslado médico, dejó al descubierto los riesgos inherentes a las operaciones humanitarias internacionales que realiza el Estado mexicano. El saldo preliminar incluye personas fallecidas, sobrevivientes rescatados y un tripulante aún no localizado.
Más allá del impacto humano, el accidente pone en la agenda pública la necesidad de revisar protocolos de vuelo, mantenimiento y coordinación binacional en misiones sensibles que involucran pacientes, personal militar y organizaciones civiles. Las investigaciones en curso serán clave para deslindar responsabilidades y evitar que este tipo de tragedias se repitan.

