Del “corralito” y los desaires al abrazo público: la Presidenta une filas en el séptimo aniversario de la 4T
Ciudad de México, 6 de diciembre de 2025 – Ante más de 600 mil personas (según cifras oficiales) reunidas en el Zócalo capitalino, la presidenta Claudia Sheinbaum protagonizó este viernes el reencuentro más simbólico del morenismo: saludos efusivos, abrazos y sonrisas con los líderes que meses atrás habían sido señalados por distanciamientos o “desaires” públicos.

La mandataria estrechó la mano de Adán Augusto López, coordinador de los senadores de Morena; saludó con entusiasmo a Luisa María Alcalde, presidenta nacional del partido, y se fundió en un largo abrazo con Andrés Manuel López Beltrán, “Andy”, hijo del expresidente y secretario de Organización de Morena. Ricardo Monreal, líder de los diputados, celebró que ya no hubo “corralito” ni vallas: “La Presidenta es muy generosa, hoy nos dejó libres”, dijo sonriente.
El gesto borra episodios incómodos de 2025: la foto viral de marzo en que mostró a varios dirigentes distraídos mientras Sheinbaum pasaba a su lado, y el polémico cercado logístico de octubre que los mantuvo alejados del templete. Ayer, sin barreras, la reconciliación fue total… salvo por un detalle que no pasó desapercibido: Gerardo Fernández Noroña volvió a mirar hacia otro lado cuando la Presidenta caminó a escasos metros.
En su discurso, Sheinbaum combinó celebración y advertencia. Repasó logros como el salario mínimo triplicado, la reducción histórica de la pobreza y obras emblemáticas de la 4T, pero también lanzó un mensaje directo a la oposición y a sus críticos: “Por más bots que compren, por más campañas sucias que paguen, por más alianzas que tejan con el conservadurismo nacional y extranjero: ¡no vencerán al pueblo de México ni a su Presidenta!”.
El mitin, que cerró con miles coreando “¡Es un honor estar con Sheinbaum!” dejó claro que, a un año de las elecciones intermedias de 2026, Morena busca proyectar unidad absoluta bajo el liderazgo de la primera presidenta de México.
