El Partido de la Revolución Democrática se aparta de alianzas con PRI y PAN en ocho estados; mira hacia Movimiento Regeneración Nacional
Por Redacción | El Algoritmo MX
Ciudad de México, 5 de noviembre de 2025
El Partido de la Revolución Democrática (PRD) ha decidido romper con sus antiguos aliados del PRI y el PAN en ocho entidades del país, abriendo la posibilidad de tender puentes con Morena rumbo a los próximos procesos electorales. La decisión marca un viraje histórico para la fuerza política que alguna vez fue el principal referente de la izquierda mexicana.
Según reveló Animal Político, las dirigencias estatales del PRD en Ciudad de México, Michoacán, Guerrero, Morelos, Zacatecas, Hidalgo, Tlaxcala y Oaxaca acordaron no repetir alianzas con la derecha tradicional y apostar por un nuevo bloque de carácter progresista.
“Somos una fuerza de izquierda, democrática y progresista. Nuestra política de alianzas estará sustentada en la coincidencia con movimientos de izquierda”, señaló el documento interno del partido citado por Animal Político (Fuente).
📉 De la alianza “Va por México” a un nuevo rumbo ideológico
Después de la debacle electoral de 2024, en la que el PRD perdió su registro nacional al no alcanzar el 3 % de la votación, el partido sobrevivió como fuerza local en 13 estados. Sin embargo, la alianza con el PAN y el PRI —agrupados en la coalición Va por México— provocó tensiones internas y la pérdida de identidad entre sus bases.
Octavio Ocampo, líder del PRD en Michoacán, fue directo:
“La gente dejó de vernos como un partido de izquierda. Nos perdimos en esa alianza y el beneficiado fue el PAN.”
El diagnóstico se repite en varios estados, donde los militantes aseguran que el partido se alejó de su agenda social original y perdió votantes tradicionales, especialmente en el sur del país.
🔄 La izquierda que busca reencontrarse
A diferencia de la coalición con el PAN y el PRI, el acercamiento con Morena aún no es formal, pero ya se vislumbra como una posibilidad táctica.
En el fondo, se trata de un intento de reconectar con la base progresista que migró hacia el partido gobernante desde 2018.
El movimiento también busca preservar su estructura territorial en entidades donde Morena domina con fuerza, como Guerrero y Oaxaca. En al menos cuatro de esos estados habrá renovación de gubernaturas en 2027, lo que coloca al PRD en posición de negociar espacios de poder o alianzas funcionales.
⚠️ Desafíos internos
Pese al entusiasmo de algunos dirigentes, el giro no está exento de riesgos:
Fragmentación interna: cinco estados —entre ellos Estado de México, Quintana Roo y Baja California Sur— han decidido mantener vínculos con PAN y PRI.
Pérdida de autonomía: algunos cuadros advierten que una alianza con Morena podría diluir aún más al PRD y convertirlo en un “apéndice” del oficialismo.
Dilema moral: después de haber sido el partido que originó al propio Morena, muchos militantes ven con contradicción volver a cooperar con el grupo que los desplazó del poder.
📍 Lo que está en juego
El PRD enfrenta uno de los momentos más delicados de su historia. Con apenas presencia legislativa y sin registro nacional, su supervivencia depende de reposicionarse como voz crítica dentro de la izquierda.
El nuevo bloque estatal pretende consolidar una agenda basada en derechos sociales, participación ciudadana y defensa de libertades, en contraste con la política de alianzas pragmáticas del pasado.
“Esta no es una ruptura con la historia, sino una reconexión con nuestras raíces”, declaró un dirigente del PRD en Guerrero durante su consejo estatal.
📊 El futuro del sol azteca
El PRD se prepara para un 2026 decisivo. La estrategia incluye recuperar su registro nacional y reconstruir su narrativa como partido de causas sociales, con independencia de las viejas estructuras del poder político.
Aun con su bajo peso electoral, la fuerza amarilla conserva presencia territorial en regiones donde Morena busca reforzar su hegemonía.
Analistas coinciden en que, si logra capitalizar su experiencia política y adaptarse a los nuevos equilibrios, el PRD podría renacer como un actor regional con influencia en la recomposición de la izquierda mexicana.

