La empresaria y celebridad impactó en la alfombra roja con un diseño de alta costura que cubría completamente su rostro, generando reacciones encontradas sobre la frontera entre moda y performance.

Kim Kardashian acaparó la atención en la edición 2025 de la Academy Museum Gala gracias a un estilismo que borró su identidad y sus rasgos para convertirse en una silueta más de su propio diseño. El vestido elegido fue un modelo de Maison Margiela, de la colección de Alta Costura Otoño-Invierno 2025-26, diseñado por Glenn Martens.
El conjunto, de tono nude-beige, consistió en un vestido corsetado sin tirantes, con mangas largas que se extendían como capa, falda de piso y un detalle clave: una cobertura total del rostro y la cabeza con la misma tela del vestido, sin abertura visible. Esta envoltura fue asegurada al cuello por una gargantilla de piedras verdes con gusto rosacruciano-místico, que completó la transformación.
Kardashian argumentó que el look le recordaba a su propia marca de moda íntima: “Esto es muy Skims para mí”, señaló en la alfombra roja. También comentó que había llevado a su maquillador favorito, aunque el velo lo ocultaba: “Lo mandé desde Nueva York… supongo que no estará tan feliz”, bromeó.
¿Por qué este look importa?
Representa una continuación de la exploración de Kardashian sobre identidad, presencia y anonimato en grandes eventos —como aquella aparición completamente cubierta que protagonizó en la Met Gala 2021.
Exhibe la influencia artística de Margiela, casa que históricamente ha jugado con conceptos como la invisibilidad del rostro y el cuerpo, la deconstrucción del lujo y la desconexión entre celebridad y persona.
Genera conversación sobre hasta dónde llega la moda-espectáculo: aquella que no busca solo vestir, sino provocar, incomodar y transformar. El evento se torna cita para que la alfombra roja deje de ser solo glamour y se convierta en escena artística
