Las fuerzas israelíes realizaron ataques aéreos en la ciudad de Rafah y el sur de la Franja de Gaza tras denunciar que Hamás disparó contra sus tropas, lo que marcaría una “flagrante violación” del alto al fuego recientemente pactado.

El ejército de Israel anunció haber lanzado una serie de ataques aéreos en el sur de la Franja de Gaza, en particular alrededor de la ciudad de Rafah, tras acusar a Hamás de disparar misiles antitanque y munición contra efectivos israelíes, alegando una “flagrante violación del alto el fuego”.
Según el comunicado de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), las incursiones apuntaron a “túneles, ejes de comando y estructuras militares” presuntamente utilizadas por Hamás para sus operaciones en Rafah.
El alto al fuego había entrado en vigor recientemente con mediación internacional, tras años de conflicto intenso. Su duración estaba marcada por la entrega de rehenes, liberación de prisioneros como parte de un acuerdo en negociación. Hamás negó haber realizado el ataque en Rafah, alegando que “la zona está bajo control israelí” y que no tiene comunicación con sus milicias allí. Las autoridades de Gaza reportaron víctimas civiles, aunque las cifras aún no han sido verificadas de forma independiente; organismos de salud palestinos alertan que los ingresos hospitalarios aumentan tras los bombardeos. La ruptura efectiva del alto al fuego pone en riesgo no sólo la estabilidad de la tregua, sino también la entrega de ayuda humanitaria, la liberación de rehenes y la rehabilitación del enclave.
El primer ministro israelí Benjamín Netanyahu comentó que “esta acción responde a una grave violación del acuerdo”, y que Israel responderá “con contundencia” a cualquier nuevo ataque que vulnere el cese de hostilidades.
