Mafia de autos clonados: Cómo ingresan 40 mil vehículos de contrabando al año por Tamaulipas

Una investigación de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI) destapó un sofisticado esquema de contrabando de vehículos en las aduanas de Reynosa y Matamoros, Tamaulipas, donde anualmente ingresan al país unos 40 mil autos con placas clonadas y permisos temporales reutilizados. Este negocio, que genera ganancias estimadas en más de 2 mil 200 millones de dólares para el crimen organizado, se ha visto favorecido por el decreto de regularización de vehículos extranjeros impulsado por el ex presidente Andrés Manuel López Obrador, vigente hasta septiembre de 2026.
La red de los “autos chocolate”
El esquema opera con una precisión alarmante. Según MCCI, las aduanas de Reynosa y Matamoros, conocidas también por el “huachicol fiscal”, son el epicentro de esta red. Un caso emblemático ocurrió el 30 de abril de 2021, cuando un Ford Fusion y un BMW cruzaron la frontera con apenas dos minutos de diferencia, ambos portando la misma placa texana (HDY9677). Este no fue un incidente aislado: otros vehículos, como una Chevrolet Equinox y dos Jettas, también usaron la misma matrícula para ingresar ilegalmente.

La investigación reveló que un solo permiso temporal, el 91635R5, fue utilizado para 728 cruces de distintos vehículos en solo cuatro meses. Otros permisos, como el 70601N3 y el 96447X5, registraron 219 y 253 cruces, respectivamente, en períodos similares. En un monitoreo de ocho meses, la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM) detectó que 3 mil 896 placas distintas fueron reutilizadas para introducir 27 mil 239 vehículos ilegales, un promedio de 3 mil 400 unidades al mes.

Un decreto que ampara el contrabando
El 18 de octubre de 2021, López Obrador emitió un decreto que permitió la regularización de los llamados “autos chocolate”. Desde entonces, se han legalizado 2.2 millones de vehículos, muchos de los cuales ingresaron como contrabando. Esta medida, extendida hasta 2026, ha sido criticada por debilitar la economía formal y beneficiar a las mafias. Guillermo Rosales, presidente de la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores (AMDA), estima que los contrabandistas ganan cerca de mil dólares por cada vehículo regularizado, impactando negativamente en un 30% las ventas de autos usados en el norte del país.
Rosales denunció que el decreto carece de justificación legal y señaló posibles nexos con la corrupción y el financiamiento de campañas políticas. “Es un negocio controlado por el crimen organizado, que circula libremente por los puentes fronterizos, fortaleciendo una red de corrupción”, afirmó en entrevista con MCCI.

Corrupción en las aduanas
La ANAM identificó indicios de complicidad en las aduanas. De las 27 mil alertas por vehículos con placas duplicadas, solo 787 activaron el “semáforo rojo” y apenas dos resultaron en embargos. Videos revelaron que, en algunos casos, personal aduanal facilitaba el paso de los autos. Un reporte de la ANAM sugiere la implicación de un encargado en el trasiego, evidenciada por una conversación telefónica donde un infractor se quejaba de un embargo al no estar el “encargado habitual”.
La información compartida con agencias de Estados Unidos llevó al arresto de falsificadores en Laredo, Texas, y a la identificación de cómplices en Brownsville.
Un negocio millonario que no se detiene
El Puente Viejo de Matamoros es el principal punto de ingreso de estos vehículos, con 640 cruces registrados con el permiso 91635R5. La falta de sanciones claras y la continua entrada de autos de contrabando han generado críticas de la AMDA, que representa a más de 3 mil distribuidores y 175 mil empleos. “Es una transgresión a la ley que incrementa las ganancias de las mafias”, sentenció Rosales.
La investigación de MCCI pone en evidencia cómo un sistema de corrupción, facilidades legales y la acción del crimen organizado han convertido el contrabando de vehículos en un negocio millonario que afecta la economía formal y la seguridad del país.
