El filósofo y sociólogo alemán Jürgen Habermas ha fallecido este sábado 14 de marzo de 2026 a los 96 años en su domicilio de Starnberg, en el estado de Baviera (Alemania). La noticia fue confirmada por su editorial histórica, Suhrkamp Verlag, que citó un comunicado de la familia: “Puedo confirmarle que Jürgen Habermas ha muerto hoy. Ha fallecido en su casa”.
Nacido el 18 de junio de 1929 en Düsseldorf, Habermas creció en un contexto marcado por el nazismo —del que formó parte como miembro juvenil de las Juventudes Hitlerianas, algo común en su generación— y la posguerra. Una discapacidad congénita (fisura de paladar y labio leporino) que requirió múltiples operaciones influyó profundamente en su vida y en su interés por la comunicación y el lenguaje escrito, al que consideró superior a la palabra oral.
Discípulo de Theodor W. Adorno en la Escuela de Fráncfort, Habermas representó la segunda generación de la teoría crítica. Evolucionó desde influencias marxistas hacia una socialdemocracia crítica con el totalitarismo soviético y el “fascismo de izquierdas” que denunció en 1968 frente a figuras como Rudi Dutschke. Su pensamiento se centró en la defensa de la razón comunicativa, la democracia deliberativa y el “proyecto inacabado de la modernidad”.
Entre sus obras más destacadas figuran:
• Historia y crítica de la opinión pública (1962), donde analizó el surgimiento y decadencia de la esfera pública burguesa.
• Conocimiento e interés (1968).
• Teoría de la acción comunicativa (1981), su obra magna que distingue entre acción orientada al éxito y acción orientada al entendimiento.
• El discurso filosófico de la modernidad (1985).
Como intelectual público, intervino en debates clave de la Alemania de posguerra: la “querella de los historiadores” contra Ernst Nolte en los años 80, la defensa del patriotismo constitucional como base de la identidad de la República Federal, y en décadas recientes, posiciones europeístas críticas pero comprometidas. En sus últimos años expresó preocupación por el rearme europeo, el belicismo alemán y la necesidad urgente de mayor integración política en la UE, como escribió en su artículo final en EL PAÍS el 30 de noviembre de 2025: “Una mayor integración política, al menos en el núcleo de la Unión Europea, nunca ha sido tan vital para nosotros como lo es hoy. Y nunca ha resultado tan improbable”.
El canciller Friedrich Merz destacó su legado: “Alemania y Europa han perdido a uno de los pensadores más significativos de nuestro tiempo. Su agudeza analítica marcó el discurso democrático mucho más allá de nuestras fronteras y actuó como un faro en un mar embravecido”.
Con su muerte se cierra una era para el pensamiento crítico alemán y europeo. Habermas deja un vasto legado en filosofía política, ética del discurso, teoría del derecho y sociología, y permanece como referencia ineludible para entender la democracia, la comunicación y la responsabilidad histórica tras el trauma nazi.
Descanse en paz.
